Jugar a diario con el diario (los domingos)

© Lic. Fernanda Raiti

De la Serie: 7 juegos para que el diario del domingo te rinda toda la semana.

(Si no comprás el diario conseguí uno prestado aunque sea del año pasado)

1º Idea de Juego: Lo mío es tuyo, lo tuyo es tuyo y lo nuestro es amor.

Es domingo.

Por fin.

Te levantás y el diario ya fue dejado debajo de la puerta. Te acercás a buscarlo mientras pensás que podrías poner la pava primero. Se despierta el bebé que tiene un sensor satelital y percibe tus más mínimos movimientos. Te querría decir “Buen día mamá hermosa de mi corazón” pero aún no habla (no tanto). Te lo dice a su manera: grita o llora idealmente desde su propia cama y no desde la ajena (especialmente no desde la cama de una).

Se retiene la idea de poner la pava al fuego y de agarrar el diario, pero vas a buscar al bebé primero. Se le ponen pantuflas, medias, zapatillas o se lo deja descalzo dependiendo de la sensación térmica y se lo deja deambular mientras la insistente idea de una infusión caliente reitera el pedido de poner la pava al fuego (o enchufar la cafetera o poner la taza al microondas, ¡lo que sea pero denme algo caliente que me despierte y que sea pronto).

Mientras descansamos con la vista perdida en el fueguito de la hornalla recordamos el diario y vamos hasta la puerta. Es ahí cuando notamos que nuestro demabulador de 9 meses o más nos ganó de mano. Es como si supiera que es domingo y lo primero que hizo fue ir a buscar “su” diario. Lo desparrama por el suelo, mezcla las secciones, le pone bigotes de monigote a la diva de la tapa de la revista que viene incluida. Sabemos que es superficial la revista, que no nos cambia la vida, que la sección principal es de moda de muchachas varias tallas más delgadas probablemente a las de una mamá amamantante o puérpera.

En fin.

Igual nos encanta leer la revista del diario de los domingos. Es como descansar la mente y comenzar el día con calma y nada de dilemas existenciales.

Pero inevitablemente ya surgió el primero.

Si el bebé no habla lo dirá con gestos, si sabe decir tres palabras probablemente tenga estas dos en el repertorio: ¡é mio! (“es mío” para los que hace más de un mes no están con un bebé… es notoria la amnesia que aborda los recuerdos de esta etapa de la crianza, creo que será por supervivencia de la psique adulta). “No hijita, hijito, -el interés por nuestra revista es inmune a las diferencias de género- el diario es mío”.

Craso error… El bebé dirá la tercer palabra que domina, sumada a las dos ya mencionadas: “¡NO! ¡É mío!”.

– Mío, le repetimos tirando suavemente.

– Mío, responde tirando con ganas.

– Mío, le insistimos queriendo educar a este pequeño y nada de permitirle caprichos.

– Mío, declara con insistencia y nos deja con una mitad rasgada de la tapa en la mano mientras se abraza a la revista. El agua hierve hace rato. Rápido. Hay que pensar rápido, muy, muy rápido para salir de este círculo poco virtuoso que podría representar nuestra primer pelea con nuestro joven descendiente.

¿Qué hacer para invertir el creciente malhumor y poder tomar el mate leyendo aunque sea los restos de la superflua y codiciada revista dominical? Te damos la solución:

Enfriar el agua bastante y poner la pava al fuego nuevamente para tomar el desayuno. Tomar la parte del diario que menos te atraiga (en mi caso es la deportiva pero hay que ver qué opina el marido sobre esto) y abrazarla con tierno cariño. Arrullar la sección deportiva del diario, abrirla y mirar deleitada la tabla de los equipos de primera B y los resultados de las preliminares de hockey en Japón. Conversar al bebé sobre alguna de las fotos que se ven. Ser inteligente y buscar alguna con caballo de polo o un jugador con gran pelota incluída en la foto, lo que vuelve la imagen inmediatamente atractiva para el pequeñín. Proponer una mini “pelea” sobre de quién es la sección hasta que el bebé relamente tenga deseos de ser el Amo y Señor de todos los reporteros deportivos del planeta. Entonces, triunfales, entregamos al bebé el objeto de su amor y rápidamente recogemos la revista mientras corremos a la cocina…

El agua está hirviendo hace rato, pero hemos ganado por goleada la partida. Porque de eso se trató todo el tiempo; de una partida en el campo de juego de la vida. Nuestro bebé está 100% satisfecho y nosotras tenemos el 100% de la revista.

Todos contentos.

Nota importante: si perdemos de vista que en todo momento estábamos jugando con nuestro bebé, todo el clima de intercambio perderá el encanto y él o ella, que además de bellísimo es realmente inteligente tanto en sus emociones y como en sus pensamientos percibirá claramente la situación, el hechizo estará roto y mirando con desprecio la sección deportiva abrazará la revista dominguera y clavándonos la mirada declarará:

– ¡É mio!

¿Sabés qué te está queriendo decir en realidad? Tal vez sea: “Dale mamá, ponete las pilas y jugá que no tengo todo el día… el agua ya debe estar hervida y tenés que desayunar!”. O quizás, y esta es mi preferida: “Yo también te amo, mamá”.

¿Y a vos, qué juego se te ocurre para solucionar este dilema dominguero?
¡Contanos tus ideas y enriquecé la comunidad de Eco Club!

Para más lecturas sobre bebés y crianza visitá nuestra web de educación: www.lacasanaranja.com.ar

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